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Espectáculos - December 4, 2005

Chente y Alejandro, juntos para siempre

Padre e hijo celebraron
la estrella del Potrillo

03 de diciembre de 2005 El más rebelde y apuesto de los Fernández, del que más se queja Vicente, ya tiene su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, justo enfrente de la de su padre, para “ni después de muertos” dejar de pelear, como dijo el patriarca ayer durante la ceremonia de dedicación.

Alejandro, con su nata pose de gigolo, sólo sonrió ante la ocurrencia de su padre.

Sin embargo, a pesar de la a veces difícil relación que hay entre ambos cantantes —y que no es secreto para nadie—, Vicente llenó de elogios al menor de sus tres potrillos, su mayor orgullo pero también su mayor dolor de cabeza debido a los constantes amoríos de Alejandro.

“Ha logrado cosas que yo no logré a la edad de él”, dijo el máximo exponente de la canción ranchera respecto a los éxitos de su vástago, que incluyen conciertos en importantes teatros del mundo, compartir escenario con dos de los más grandes exponentes de ópera —Plácido Domingo y José Carreras—, ventas millonarias de discos y una —aunque no muy trascendental—incursión en el cine mexicano.

Éstos y otros factores fueron suficientes para inmortalizar al artista de 34 años en el bulevar más famoso del mundo, donde otros grandes nombres de la industria del cine, la radio, la televisión y la música han quedado plasmados.

Alejandro, quien recibió la estrella 2,296 de la famosa calle, que fue colocada en el 6160 del bulevar Hollywood, llegó al evento que presidió el alcalde honorario de ese distrito de Los Ángeles, Johnny Grant, acompañado de sus familiares más cercanos. Ahí estuvieron, además de Vicente, su madre Refugio, sus hermanos Gerardo y Vicente Jr., y los cinco hijos que ha procreado con sus ex parejas, América y Ximena, ninguna de las cuales estuvo en el acto.

Él, vestido con un conjunto de saco y pantalón negros, camisa lila y corbata de rayas púrpura y negro, y peinado a la Rodolfo Valentino, destapó su presea luego de que su padre y Plácido Domingo le dedicaran unas palabras.

Domingo, director de la Ópera de Los Ángeles, con quien cantó en una ocasión en Viena y otra en Monterrey, México, destacó la “gran personalidad y nobleza” del cantante, que comenzó su carrera en 1992 con un disco de canciones rancheras y que, años después, conquistó el mercado internacional con un álbum de música pop.

Vicente Fernández, por su parte, llegó al evento como pocas veces se lo puede ver: cubierto con un abrigo negro y corbata de colores claros. El charro más famoso del mundo hizo gala de su sentido del humor cuando preguntó a la audiencia que en qué idioma quería que hablara. La multitud le contestó que en español.

“Qué bueno, porque no sé hablar inglés”, dijo con su singular tono arrancherado. Luego de laurear los éxitos de su hijo, en un tono resignado y jocoso a la vez, confesó que de ahora en adelante, aunque quieran, padre e hijo no van a poder estar separados.

“A pesar de los caracteres que tenemos, ya estamos juntos y ni después de muertos vamos a dejar de pelear”, sostuvo el intérprete tapatío, al que cientos de fanáticas de su hijo le gritaron “suegro” cuando llegó.

Alejandro, con su habitual actitud desenfadada, leyó un breve discurso que traía preparado en español, en el que agradecía a sus familiares, hijos y seguidores el reconocimiento, pero sobre todo, en el que sacó a relucir el orgullo su origen.

“Hoy más que nunca me siento más respetuoso y enamorado de México”, dijo.

Después, a petición de Grant —quien recordó la primera vez que Alejandro cantó en público, cuando tenía 5 años y olvidó la letra de la canción—, padre e hijo entonaron a capella un fragmento de Amor de los dos, una de las canciones que ambos han convertido en un clásico en sus repertorios, dedicada a esposa y madre.

Este año ha sido para Alejandro Fernández uno de los más trascendentales de su trayectoria. Además de los logros ya mencionados, efectuó hace unos meses una exitosa gira de conciertos al lado de Chayanne y Marc Anthony, ofreció su primer concierto en España, de donde surgió el CD y DVD México-Madrid: en directo y sin escalas, que incluye duetos con tres importantes figuras de la canción de España, entre ellos Diego El Cigala.

También este año fue la voz de los festejos del Mes de la Herencia Hispana del History Channel.

Los fans

Aunque el número de seguidores —la mayoría mujeres— que asistió a la develación de la estrella del Potrillo no fue tan grande como cuando a su padre se le entregó la insignia en 1998, muchos de los más de 500 asistentes llegaron al 6160 del bulevar Hollywood desde temprano, en especial 10 integrantes del club de fans oficial del cantante.

“Dejamos casa, familia, esposos, hijos, todo, con tal de venir”, dijo una de ellas que había viajado desde San Antonio expresamente para el evento. Otras más llegaron de Miami, Nueva York, México y Sacramento.

Llegaron al lugar de la estrella a las 5:00 de la mañana, un día en que la temperatura no pasó de los 65 grados y cuando se registró una breve llovizna que no alcanzó a arruinar la ceremonia.

“Bajen sus paraguas, no nos dejan ver”, gritaron algunas de ellas a los camarógrafos que se apostaron frente a la valla que dividía a los fans de los medios de comunicación.

Sin embargo, aunque después dejó de chispear, algunos comunicadores bloquearon la vista del público debido a que tuvieron que subirse a pequeños bancos para lograr mejores imágenes. Eso, además de la poca interacción que pudo tener Alejandro con la gente, exasperó a algunos, en especial a una mujer, que no se aguantó el enfado.

“¡Alejandro, llegamos temprano y ni nos pelas!”, gritó. Luego se dio media vuelta y se fue.

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