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Por la Espiral - November 17, 2005

Comercio global y política cambiaria

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) ha venido alertando a la comunidad internacional acerca de las perspectivas negativas que un desequilibrio en el comercio tendría en el sistema monetario y financiero global.
¿Es que, acaso, persistirá el desequilibrio? La respuesta es muy fácil de entender: un modelo de apertura ofrece una base demasiado limitada para que se produzca el desarrollo a través de la integración. Necesitamos un marco más amplio de políticas que permitan abordar la necesidad de reforzar la coherencia entre el sistema del comercio internacional y el sistema monetario y financiero internacional.
En cualquier momento pueden surgir los desequilibrios de un  mundo comercialmente más competitivo que puede echar mano de toda clase de “artimañas” para ganar nuevas cuotas de mercado.
Por ejemplo, cuando el precio del factor trabajo (que forma parte de los costos de producción) llegue a un punto de inflexión en que no pueda abaratarse más, se recurrirá a la política de las monedas devaluadas para tener un doble efecto: hacia el exterior, abaratar la moneda y, con ello, hacer más accesibles todos los precios de mercancías, bienes, productos y servicios cotizados en la moneda devaluada.
Hacia el interior, el efecto es el de un deterioro del poder adquisitivo del salario, lo que traería como consecuencia una menor disponibilidad para las importaciones.
La UNCTAD advierte que la subvaluación de las monedas podría derivar en el futuro inmediato en un proceso de devaluaciones competitivas, cuyos efectos sobre la economía mundial serían tan desastrosos como lo fueron en los años treinta.
Se trata de una alerta que no puede dejarse pasar de largo y que obliga a los organismos internacionales a buscar coherencia en todos los órdenes y niveles: financiero, social, monetario, cambiario, comercial, económico, geoestratégico y geopolítico.
A COLACIÓN
 Hay una presión internacional para que China revalúe su moneda, el yuan, y  reorganice su mercado cambiario. En buena medida, al impulso del comercio chino (con productos baratos en el mercado global) influye la política de mantener una moneda fuertemente depreciada frente a divisas como el euro, el yen, el marco, el dólar, la libra; etc La implicación es favorable para la colocación de los productos chinos pero una competencia desleal para los competidores ante terceros países.
 En el caso de la competencia entre los bienes, servicios y mercancías mexicanos y los de origen chino en el mercado estadounidense, el Área de Estudios Económicos del Grupo Financiero Banamex, realizó un comparativo del posicionamiento de ambos en Estados Unidos.
 Del lapso de enero a septiembre de 2005 podemos observar que en el rubro de productos relacionados con el vestido y calzado las ventas de productos de origen mexicano cayeron 5.2% en la Unión Americana, en tanto que, la de los productos del mismo renglón provenientes de China crecieron 32.5 por ciento.
 En el rubro de productos eléctricos y electrónicos, las ventas desde  México aumentaron 5.5% y las de origen chino crecieron 25.8 por ciento. En las exportaciones de la industria automotriz, las colocaciones mexicanas en Estados Unidos subieron 0.2% en el lapso de referencia, y las  ventas provenientes de la industria automotriz china registraron un alza de 41.3 por ciento.
 En el rubro de las ventas de productos de la industria manufacturera, los productos mexicanos aumentaron 5.6% y los chinos 26 por ciento.
 El comercio chino sigue desplazando, por segundo año consecutivo, al comercio proveniente de México en la Unión Americana. Este año muchos productos chinos hicieron a un lado a  los canadienses.
SERPIENTES Y ESCALERAS
Definitivamente, la táctica de la sobrevaluación o devaluación de una moneda, no puede dejarse al libre arbitrio. Arriesgarnos sería tomar un sendero sin retorno y caer en un escenario de guerra comercial con monedas devaluadas o subvaluadas. Por eso es cada vez más imprescindible el surgimiento de un gran organismo monetario mundial que regule y establezca parámetros de acción.
En espera de que esto suceda los países —integrados o no, en bloque o fuera de ellos— deberán instrumentar políticas que los preparen para seguir enfrentando la volatilidad y los efectos cíclicos de Estados Unidos, país con un impacto real en la recuperación de la economía mundial.
A la fecha, la Unión Americana arrastra dos enormes problemas que no logra resolver, ni siquiera por medio de su economía de guerra: a) El déficit presupuestario, cifrado en 455 mil millones de dólares. b) El déficit en la cuenta corriente, de 490 mil millones de dólares.
De acuerdo con la UNCTAD, el que la economía mundial dependa de los resultados económicos norteamericanos no es nuevo, pero los déficits de Estados Unidos son mucho mayores hoy que a fines de la década de los noventa. Este hecho suscita dudas sobre la sostenibilidad de la tendencia mundial al crecimiento.
Los déficits de Estados Unidos han favorecido considerablemente las exportaciones de Asia Oriental, incluido Japón, y han contribuido a que siga aumentando el saldo positivo de la cuenta corriente de estos países.
Los países de Asia Oriental han sostenido una política de mantenimiento de los tipos de cambio en un nivel competitivo, después de las depreciaciones de finales del decenio iniciado en 1990. Para lograrlo, fueron necesarias amplias intervenciones en los mercados cambiarios, lo que ha provocado una acumulación de reservas a una escala sin precedentes. La UNCTAD, en sus perspectivas acerca del comercio mundial, señala que al invertir estas reservas en bonos del Tesoro de Estados Unidos, los países de Asia Oriental han estado reciclando sus excedentes por cuenta corriente para financiar los déficits estadounidenses.
En 2003, los países en vías de desarrollo de Asia Oriental, incluida China, compraron más de 210 mil millones de títulos extranjeros. Es improbable que pueda sostenerse a largo plazo esta pauta, especialmente si aumentan las presiones para que se deprecie el dólar, pues siguen ampliándose los déficits estadounidenses.
En ese caso, los bancos centrales de Asia podrán sentirse tentados a minimizar los riesgos, diversificando sus reservas de divisas mediante la adquisición de activos denominados en otras monedas, en particular el euro.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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