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Por la Espiral - October 16, 2005

IMSS, la huelga que no fue

En la mala semana que registró la Bolsa Mexicana de Valores varios factores, internos y externos, se combinaron de tal forma que tuvieron un peso específico en el ánimo de los inversionistas bursátiles ante: la expectativa de mayores tasas de interés, tanto en México como en Estados Unidos; la posibilidad de una mayor inflación y una desaceleración en la economía estadounidense; en el ámbito nacional, la toma de ganancias después del rally alcista del mercado accionario y la preocupación por el entorno político de las precampañas hasta las amenazas de paralizar parte del sistema público de salud por parte de los trabajadores del IMSS.
 La amenaza de huelga  del IMSS nos recordó la fragilidad en la que se encuentran sectores tan altamente sensibles como es la atención y el cuidado de la salud de los mexicanos. Afortunadamente se llegó a un entendimiento entre las partes, tras la aceptación de los delegados del  Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) de las siguientes condiciones: 1) Incremento salarial del 4% y 1.5% más en prestaciones. 2) La contratación de 65 mil nuevos trabajadores en la base del IMSS. 3) En el Régimen de Jubilaciones y Pensiones, los nuevos trabajadores aportarán inicialmente el 4% del ingreso, cuota que subirá año con año, un punto porcentual hasta llegar al 10% de aportación. 4) Los trabajadores que ya están en nómina seguirán el mismo esquema hasta llegar al 10 por ciento. 5) Para los nuevos trabajadores la edad de la jubilación es a los 60 años de edad o bien 35 años de servicio en el sexo masculino y 34 años de servicio en el sexo femenino. 6) Para los actuales trabajadores, la edad de retiro permanece en 28 años para el sexo masculino y 27 años para el sexo femenino.
 Dentro de todo este conflicto que logró una solución favorable para evitar una afectación a pacientes y enfermos atendidos por clínicas y hospitales del IMSS, ninguna autoridad puede darse el lujo de pensar en una situación cabalmente resuelta.
 Hay problemas serios acumulados como bola de nieve, sexenio tras sexenio, director tras director. Desde la parte humana, sus contratos colectivos, pensiones, plazas laborales, suplencias, calidad del personal, hasta una insuficiencia en la infraestructura sanitaria rebasada por la demografía porque ni alcanza para los derechohabientes, ni tampoco para las personas que adquieren el  seguro popular creación del gobierno del presidente Vicente Fox, una privatización disfrazada del sector salud. Al seguro popular le están saliendo demasiados pormenores porque hay gente que lo está pagando pero, al momento de la enfermedad, relucen  las letras pequeñas de los padecimientos que éste no cubre.
 Aunque la gente tenga para pagar la atención médica y quirúrgica en el IMSS, lo que no tiene el IMSS es capacidad de respuesta para la enfermedad del paciente: no hay camas disponibles, ni doctores, ni enfermeras, ni recursos. Y el sistema es como en Cuba, pero vivimos en México, es decir si lo van a operar “haga favor de llevar su sangre, sus toallas, sus sábanas, algodón, alcohol”, y de paso una lista de medicamentos escasos en el IMSS pero prioritarios para la atención post operatoria del paciente.
 A la par, en el IMSS funciona el gran sistema de recomendación como picaporte para entrar  a la sala de operaciones so pena de aquéllos pacientes que llevan dos o tres meses esperando la cita quirúrgica. Al instituto lo infectó el mismo virus de corrupción y recomendación clientelar anidado en toda la estructura del sistema público.
GALIMATÍAS
Considero que la conjura de huelga es un punto a favor del recién estrenado director del IMSS, Fernando Flores,  quien a pesar de sus buenas intenciones tiene el tiempo encima, es mínimo el margen de acción a catorce meses de que concluya la presente administración.
 Lo que son las cosas, por eso insistimos desde esta columna que en la próxima campaña Presidencial los candidatos deben mostrarnos una propuesta previa de Gabinete, dado que luego se elige a la persona equivocada para desempeñar un puesto que de entrada lo rebasa. Por ejemplo, muchas veces me he preguntado qué hubiera sido de México y de la administración del presidente Fox, si desde el principio Carlos Abascal hubiera sido nombrado secretario de Gobernación, en lugar de Santiago Creel; o bien Fernando Flores al frente del IMSS en vez de Santiago Levy; o mucha otras personas más en lugar de Javier Usabiaga en Agricultura; o un profesionista de carrera en el servicio exterior en el puesto, primero de Jorge G. Castañeda, después de Luis Ernesto Derbez, en Relaciones Exteriores. El caso es que los cambios están funcionando pero en el ocaso, cuando el mismo tiempo no te permite gran margen de acción. En efecto, el hubiera no existe.
A COLACIÓN
 Desde el año pasado el IMSS ha venido experimentando una serie de modificaciones aprobadas por la Cámara de Diputados en los  artículos 277 D y 286 K de la Ley del Seguro Social.
Lo que estamos atestiguando es un nuevo cauce en  los contratos colectivos de trabajo del sector público, al permitir que, jurídicamente, las instituciones puedan contar con un fondo para hacer reservas para el pago de pensiones y jubilaciones que sea utilizado únicamente con este propósito mediante una aportación mucho mayor del trabajador.
 Sabemos que en  la iniciativa privada, las jubilaciones suceden arriba de los 60 años con el 42% o 45% del sueldo de la persona. En el sector público el esquema es irregular pero en promedio la gente se puede jubilar con 50 años y recibe el 120% de su sueldo al mes.
 Además hay un aspecto preocupante que deriva de la relación trabajador en activo versus trabajador jubilado: en la década de los setenta el sector público se convirtió en el principal patrón de una masa de jóvenes que egresaron de las principales universidades públicas del país. Lógicamente, treinta años después, muchos llegaron a los 50 años con una jubilación en el bolsillo.  El problema de la pirámide laboral es que a partir del sexenio del presidente Miguel de la Madrid inició la reducción del sector público con más despidos que nuevas contrataciones y hoy en día los trabajadores en activo no alcanzan para cubrir con su trabajo, ni sus propias futuras pensiones, ni las presentes de las personas en edad de retirarse.
Por cada tres activos en el IMSS hay uno retirado. Cada año el instituto contrata a diez mil personas y se espera que en los próximos dos años al menos se jubilen 440 mil  empleados.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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