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Por la Espiral - October 10, 2005

INEGI: le llegó por fin la autonomía

Después de varios años en la congeladora y de discusiones entre las fracciones partidistas en la Cámara de Diputados y Senadores, finalmente el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) será un organismo autónomo.
  Los cambios jurídicos al INEGI no debieron esperar tanto tiempo por una falta de prioridades,  aun cuando la mayoría de los legisladores coincidieron en  la necesidad de desprender al INEGI del Gobierno Federal.
 La ansiada despolitización de las estadísticas tiene la  concurrencia de los legisladores priístas, panistas, perredistas, petistas, del verde ecologista; etc. Es decir, es raro el opositor y casi todas las fracciones desarrollaron sus propias Iniciativas de Ley con el mismo sentido de conceder la autonomía al que es, hoy por hoy, el banco de datos más importante de México.
 Finalmente, después de años, la LIX Legislatura en el pleno de la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad una serie de cambios muy importantes para el INEGI que permitirán terminar con la suspicacia que causa el manejo de las cuentas nacionales.
 Entre las modificaciones más sustantivas encontramos: 1) Conceder autonomía técnica y de gestión del INEGI por medio de las reformas aprobadas a los artículos 26 y 73 de la Constitución. Se le concede una autonomía similar a la del IFE y el Banco de México. Así es que el INEGI deja de ser un órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda. 2) Transformación al Sistema Nacional de Estadística, Informática y Geografía. 3) Creación de un órgano interno de gobierno por medio de una Junta de Gobierno formada por cinco integrantes, uno de los cuales será designado por el Presidente de la República, con  la aprobación de la Cámara de Senadores o en su caso por la Comisión Permanente.
 Me parece que después de la reforma que concedió la autonomía al Banco de México,  durante el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León, el instituto central ha ganado en credibilidad en el entorno nacional como internacional en la conducción de la política monetaria, por eso creo que las reformas al INEGI inauguran una nueva etapa para la administración de las estadísticas del país en la que debe imperar  una sana, pero distante relación con el Gobierno Federal, para evitar toda intención de  maquillaje y alteración de cifras tan relevantes como el desempleo y la pobreza.
 La nueva coyuntura debe aprovecharse para que el Sistema Nacional de Estadística, Informática y Geografía provea de cifras creíbles y oficiales, de tal suerte que allí se condensen las grandes estadísticas del país, sean el punto de referencia obligado para la elaboración de las políticas públicas, de los estudios de los analistas y especialistas privados y el parámetro utilizado por los organismos internacionales.
La cuestión es que arrastramos una anarquía en las cifras de muchos indicadores, las de Hacienda, Banco de México y el INEG;  a la que se agrega la elaboración de datos de las instituciones privadas, más a parte el cúmulo de estadísticas del FMI, el Banco Mundial, la Cepal, el Fact Book de la CIA; etc.  Parece interminable y en esa medida cambia el panorama de México en términos cuantitativos y cualitativos. Por ende debe ser aprovechada la transformación del INEGI para homologar, homogeneizar, despolitizar y concentrar las cifras.

A COLACIÓN
  El INEGI no es únicamente el organismo de los Censos, es mucho más, tiene en sus manos una labor altamente sensible y delicada porque en caso de proveer de cifras subjetivas los programas del sector público corren el riesgo de la dispersión.
 El instituto condensa las estadísticas nacionales, estatales y municipales, desde aspectos de iniquidad, diferencias de lenguas, discriminación por género, información económica, hasta socio-cultural y demográfica.
 Cada mes o trimestre genera datos que actualizan la realidad del país en: el Índice de confianza del consumidor;  producción manufacturera por entidad federativa; distribución de electricidad por entidad federativa; indicador de la inversión fija bruta; balanza comercial; indicadores de la actividad industrial; balanza comercial; indicadores estructurales de ocupación y empleo; producto interno bruto a precios constantes; indicadores de ocupación y empleo; industria maquiladora de exportación; etc.

GALIMATÍAS
 En México, la historia de la acumulación de estadísticas,  de acuerdo  con Manuel Espino Barrientos, diputado del PAN, comenzó en el año de 1882 pero fue a partir de 1940 que sucedieron las primeras acciones de modernización.  La información estadística y geográfica recibió un decidido impulso, para convertirse en una responsabilidad pública tutelada por el orden jurídico, por lo que el 24 de junio de 1940, se publicó en el Diario Oficial de la Federación, la Ley Federal de Estadística, en donde se consagraba como principio fundamental, la confidencialidad de los datos estadísticos proporcionados por los particulares.
Un logro más  fue la publicación en el Diario Oficial de la Federación del 31 de diciembre de 1947, de una nueva ley Federal de Estadística, para establecer  el Servicio Nacional de Estadística.
El 30 de noviembre de 1980 surge la Ley de Información Estadística y Geográfica dentro del proceso global de planeación, en el que se llevaron a cabo diversas reformas administrativas tendientes a otorgar apoyo a las principales acciones gubernamentales, mediante el suministro de la información estadística y geográfica.
 A principios de 1983 nace la Ley de Planeación. En dicho contexto se analizó que, a efecto de hacerla efectiva, era necesario contar con un sistema que suministrara información  oportuna. El 12 de diciembre de 1983 se publicaron en el Diario Oficial de la Federación las reformas y adiciones a la Ley de información Estadística y Geográfica, con la consideración del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, como órgano desconcentrado de la entonces Secretaría de Programación y Presupuesto (luego pasó a Hacienda).
  Años después continuaron las modificaciones hasta esta última que es trascendental. La autonomía del INEGI está bien ganada a pulso, es el gran salto que todos debemos celebrar para evitar que al libre arbitrio del mandatario en turno se cambien las cifras de la pobreza, su medición y parámetros, de igual forma como sucedió en este sexenio con el indicador del desempleo.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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