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Por la Espiral - September 15, 2005

El costo por educarse en México

El Sistema Educativo Nacional ha sido una víctima constante de los malos administradores del gobierno que, año con año, castigan a la educación y al gasto en ciencia e investigación con cifras magras dentro del Presupuesto de Egresos de la Federación.
Desde luego que el resultado se traduce en una caída en la calidad educativa del sector público atrapado por la vorágine del Magisterio y la politización de todos los temas que atañen al sindicato.
La educación pública está rebasada por la demanda y los presupuestos estrechos lo que orilla a las familias y a sus hijos a buscar una segunda opción, onerosa, selectiva y discriminatoria: la educación privada.
En ambos casos, el de la educación pública y privada, se reflejan los altos costos de oportunidad que implica acceder a la ruta del saber y el conocimiento. La educación en México no presenta ventajas reales para la población que tiene que conformarse con libros de texto que inventan y reinventan héroes; o bien que omiten episodios históricos, porque hasta la Historia está sujeta a los caprichos del gobernante y su equipo en el poder. No hay derecho.
Otro aspecto que indigna son los precios de la educación. Estamos hablando de la inversión más importante que padre y madre realizan con el objetivo de brindarles a sus hijos mejores y mayores elementos para desarrollarse en el mundo del siglo XXI.
En estos momentos, las familias que llegaron a la década de los noventa con cuatro hijos en promedio están pasando por la etapa de la secundaria, la preparatoria y los estudios universitarios. Y me atrevo a decir que lo hacen con enormes dificultades.
Asimismo, las generaciones recientes que arribaron al siglo XXI con uno o dos hijos, atraviesan por la etapa de la educación preescolar y los primeros años de primaria. Estas generaciones deberán tomar una decisión muy importante de ahorro para, en diez o quince años, contar con la capacidad monetaria que asegure la educación universitaria de sus hijos. Es una realidad a la que deben hacer frente.
Para las nuevas generaciones, el costo de oportunidad será pagar por una educación más cara en comparación con la generación pasada. Así es que si usted tiene hijos pequeños debe abrirles, a cada uno, una cuenta de ahorro bancaria en la que, a partir de una planeación del gasto, usted y su pareja destinen una determinada cantidad de ahorro para dichas cuentas, de las que deberán disponer únicamente para cuando sus hijos decidan qué harán después de la preparatoria. Por favor no espere a llegar a ese momento desprotegido.

A COLACIÓN
Los gobernantes afirman que en México “hay educación para todos” y que el analfabetismo “está a punto de desaparecer”.
Los funcionarios defienden que se puede estudiar en un aula urbana, que en una rural, o en un camión de Estrella Blanca convertido en aula móvil para las comunidades inhóspitas, que aprenden a mal leer y escribir. Pero que, al final aprenden, según el gobierno. No importa la calidad de la educación, importa, para ellos, que la gente aprenda a sumar hasta el cien, a contar hasta mil, el alfabeto y a medio leer y escribir. Con eso, la alfabetización cumplió su objetivo.
De acuerdo con el Almanaque Mexicano, el grado de escolaridad en México ha crecido en décadas recientes. En 1960 era de 2.6 grados y en 1999 fue de 7.7 grados, cuando en los países en desarrollo alcanza los 15 grados.
Por entidad federativa y por nivel de ingreso. En el Distrito Federal y Nuevo León la escolaridad promedio es de 9.8 grados; en Chiapas y Oaxaca de 5.6 y 6.0, respectivamente. Por otro lado, 20% de los más pobres no cursan más de tres grados, en tanto que el 10% de los más ricos estudian más de doce grados.
Alrededor de 92.2% de la población de 6 a 14 años va a la escuela. De este porcentaje, en las grandes zonas urbanas asiste 96% y en las rurales 87.5 por ciento.
En cuanto a la población de 15 a 24 años 31.6% del total asiste a actividades escolares. De este grupo de edad, 34 de cada 100 hombres está inscrito, mientras que 30 de cada 100 mujeres asisten a clases. En el ámbito nacional hay más mujeres que hombres sin instrucción.

GALIMATÍAS
Para obtener una beca pública se requiere de muchos padrinazgos. Para lograr una beca privada es prioritario un excelente promedio. También es necesario saber que, una beca privada es una forma de hipotecar el presente porque la mayoría de las universidades privadas ofrecen “becas crédito” es decir, “estudia hoy que lo pagarás el día de mañana con todo e intereses”.
En el sector público y privado, estudiar no es una acción sencilla ni económica.
En estas tres últimas semanas, los gastos que los padres de familia han realizado en mochilas, útiles escolares, libros y uniformes para el nuevo ciclo escolar, reflejan el enorme esfuerzo económico que se tiene que hacer.
No hay lista escolar barata, ni siquiera la oficial que sobrepasa los mil pesos. Tampoco encontramos inscripciones económicas ni facilidades para no comprar tanto y tanto. Es como adquirir una papelería.
Lo que muchos padres de familia nos preguntamos cada año, es si en verdad nuestros hijos utilizan todo el material solicitado.
A manera de propuesta, por cuestión de gastos y de impacto ecológico, los colegios privados y las escuelas públicas deberían abrirse a programas de reciclaje que permitieran que muchos cuadernos y material escolar fueran reutilizables en el siguiente periodo. Nos damos el lujo de desperdiciar, la educación nos cuesta de primera y la tenemos de tercera.

GALIMATÍAS
Que en Los Pinos, al presidente Vicente Fox no le gustó la evaluación difundida por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) acerca de los indicadores educativos entre los países miembros de este selecto club, del que México forma parte desde el sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari.
Entre los datos revelados sobresale que  México continúa con la tasa más baja de los 30 países miembros en cuanto al número de estudiantes que concluyen la preparatoria o su equivalente, de tal manera que sólo 25% de los mexicanos entre 35 y 34 años cuenta con ese nivel, lo que contrasta con un promedio de 75% de las naciones participantes.
De acuerdo con el informe “Panorama de la educación. Indicadores de la OCDE 2005”, la matrícula universitaria en México es más baja que el promedio.
Rubén Aguilar, vocero de la Presidencia, ya prepara aclaraciones pertinentes a la OCDE para defender, claro, el fracasado proyecto foxista.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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