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Espectáculos - September 9, 2005

Mitote Jazz y la otra cara de la muerte

Un grupo que sabe sacarle un inmejorable
sonido a sus instrumentos.

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 3 de septiembre de 2005. Esta mañana dio inicio en el Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP) la presentación del programa “Sonoridades”, que el Gobierno de San Luis Potosí, a través de la Secretaría de Cultura estatal, puso en marcha junto con la Dirección General de Vinculación Cultural del CONACULTA para apoyar a los grupos musicales de distintas tendencias que son representativos del estado.

Así, este mediodía se presentó el disco compacto “Cala calaca” del grupo Mitote Jazz, encabezado por Arturo Cipriano, “el mitotero mayor”, en el Patio Jacaranda del MNCP, que muestra la feliz interacción de diversas disciplinas artísticas para lograr un producto de alta calidad musical y estética.

Esto se debe a la afortunada asociación de música y poesía, de excelentes instrumentistas y voces —Patricia Nelly y Fernando Betancourt leyeron textos—, de la integración de las artes plásticas en el diseño del disco —en la portada una pintura del maestro Jazzamoart, por ejemplo—, que convierten a éste en un producto muy disfrutable, tanto en el aspecto musical como en el estético.

Al filo del mediodía la música de Mitote Jazz comenzó a invadir el espacio y a transcurrir en el tiempo de los fieles escuchas que saben del talento de Cipriano, Isabel Tercero y músicos que los acompañan, de su capacidad para convocar espíritus y desterrar otros, de su inagotable caudal musical que se vierte pródiga y generosamente en cuanto se rompe el silencio y se cumplen expectativas.

Sí, con Mitote Jazz se realiza el deseo de todo amante de la música —del jazz—: el de participar con los sacerdotes del ritual implícito en el hecho de crear música que sea capaz, si no de revelar los misterios de este mundo, por lo menos de vislumbrarlos, conjurarlos.

En el caso de “Cala calaca” podemos advertir cómo se ahonda, cómo se reflexiona, de manera lúdica y original, en el misterio revelado —y nunca comprendido cabalmente— de la muerte. Mitote Jazz utiliza la música, la fuerza de la palabra hecha poesía y recursos escénicos variados para darnos su versión de los hechos, para intentar comunicarnos su redescubrimiento de la otra cara de la muerte/vida: la alegría, la diversión, el nacimiento, el eterno movimiento.

Con apoyo de textos de Jorge Luis Borges, Nicolás Guillén, Enrique González Rojo, José Hernández, Mario Arturo Ramos, Luis Cardoza y Aragón, Pedro Mir, Tita Valencia, Esther Seligson, Efraín Huerta, Pier Paolo Pasolini, Jorge Amado, Reinaldo Arenas, Charles Bukowski, Francesca Gargallo y otros, Mitote Jazz logra una fusión casi perfecta entre música y palabra, entre juego y forma, entre la vida y la muerte.

“Cala calaca” contiene 24 temas que son un mosaico de influencias y confluencias, que van desde el folclor juchiteco y andino, la música de Georges Bizet, Enrique Granados y Macedonio Alcalá, hasta la música tradicional brasileña, León Chávez Teixeiro, Roberto González y Chava Flores; pero este caudal produce un nuevo cauce, un río musical, transparente y seductor: el de Mitote Jazz.

Este grupo lo integran Isabel Tercero, voz; Víctor Castillo, batería; Cipriano, armónica, saxofones y flauta; Eduardo Velarde, guitarra; Joaquín Zamudio, bajo, y Keiko Niikura, piano. En “Cala calaca” participan como músicos invitados Guillermo González, guitarra; Raúl Servín, zampoña; Daniel Kitroser, coro, y Pedro Romero, cuatro venezolano.

Sin duda, es justo reconocer la importancia que tienen programas como “Sonoridades”, ya que no sólo representan un apoyo para los músicos, sino también son el canal adecuado para que el trabajo creativo de éstos trascienda y llegue a su delta natural: el público.

Por último, cabe mencionar que se harán las gestiones necesarias para que lleguen a muchos puntos de venta. Es decir, se podrán conseguir próximamente en tiendas y librerías. De esta manera, se busca evitar que, pese a su calidad, queden almacenados o sean difíciles de conseguir, lo cual hace desear que surjan más programas como este por todo el país. Así sea.

Comentarios a esta nota: Gregorio Martínez Moctezuma

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