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Espectáculos - May 20, 2005

Alejandro Fernández ilumina con su voz el Acapulco Fest 2005

Fernández arrancó gritos, suspiros
y ovaciones al interpretar cada tema

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 18 de mayo de 2005. Con Alejandro Fernández en la primera presentación realizada anoche en el Salón Teotihuacan, el Acapulco Fest 2005 alcanzó el que ha sido, hasta ahora, uno de sus momentos más emotivos. En el foro principal del Centro de Convenciones, más de tres mil personas se entregaron completamente al artista, cuyo repertorio lo llevó a transitar del pop al ranchero con la misma intensidad y éxito.

Ante un público mayoritariamente femenino, “El potrillo” inició su presentación con un popurrí en el que hizo un nostálgico recuento de sus primeros éxitos: “Tú regresarás”, “Llorando penas”, “Ojo por ojo” y “La mitad que me faltaba”.

Ataviado con un traje negro de charro, con botonadura plateada y moño rosa, Alejandro Fernández arrancó gritos, suspiros y ovaciones al interpretar cada tema: “Lo demás es lo de menos”, “Mátalas” y “Te juro que no”.

Acompañado por una orquesta de 17 mariachis, que igualmente hicieron gala de sus virtudes musicales al ofrecer solos de trompeta y guitarra, el popular cantante lo mismo hizo suspirar con su voz a sus admiradoras que provocar con sensuales movimientos a éstas, las cuales mostraron una serie de letreros improvisados para declararle su amor incondicional.

La imagen de “El potrillo” fue creciendo en el escenario conforme avanzaba el concierto. Cualquier gesto en su rostro, retratado en las dos pantallas gigantes que lo flanqueaban, era suficiente para enardecer los ánimos de las chicas.

Con “Mátalas”, Alejandro se despojó de la corbata y esto fue causa de un ensordecedor griterío. Continuó con “Loco” y luego se dirigió a las morenas y a las casadas para dedicarles “Que digan misa”.

Entonces un solo de trompeta precedió a “Abrázame”, tema que resultó ideal para impregnar el ambiente de romanticismo y para que las cámaras captaran a Maribel Guardia, disfrutando del espectáculo. Acorde a una de las frases de esta misma canción, a Alejandro Fernández “le bastaba una mirada” para que sus admiradoras lo cobijaran con ensordecedoras ovaciones.

Las clásicas canciones rancheras se convirtieron en el mejor pretexto para que Alejandro luciera la potencia de su voz en un popurrí integrado por “Tú, solo tú”, “Maldito corazón”, “Pelea de gallos”, “Juan Colorado”, “Cielo rojo” y “No volveré”.

“Nube viajera” y “A corazón abierto” dieron lugar a que “El potrillo” charlara unos instantes con el público y aprovechara para felicitar a Adal Ramones por el décimo aniversario de “Otro rollo”. Con movimientos seductores y acordes característicos del flamenco, Alejandro interpretó “Tantita pena”.

No podía faltar un tema de telenovela en el recuento: “Niña amada mía”, seguido de la magnífica interpretación de un popurrí de Juan Gabriel: “Ya lo sé que tú te vas”, “La diferencia” y “Te sigo amando”.

Con dominio pleno del escenario, Fernández también regaló a sus fans “Que lástima” y “Me dediqué a perderte”, las cuales dieron lugar a la aparición de los conductores del evento, Patricia Manterola y Ricardo Montaner, quienes entregaron un reconocimiento al artista. Montaner aprovechó para manifestar su admiración a Alejandro y éste para comprometer al venezolano a que le obsequie una canción.

“Si tú supieras”, “Se me olvidó otra vez”, “No nací para amarte” y “No sé olvidar” siguieron calentando los ánimos, pero al escucharse los acordes de “Como quien pierde una estrella” la gente se hermanó en un gran coro. Entonces, seguro de su impacto entre las fans, Alejandro preguntó: “¿Mucha ropa?”, para luego desabotonarse de manera seductora la camisa y arrancar toda clase de piropos.

“No”, “Canta corazón” y un popurrí de José Alfredo Jiménez fueron el cierre ideal para este concierto: “Serenata huasteca”, “Ella” y “Si nos dejan”, que permitieron a Alejandro llevar al delirio a sus admiradoras, quienes a gritos le pedían que volviera a escena, pero el final era definitivo, tanto como la frase que le sirvió para despedirse: “Y El potrillo ya se va”, dejando un grato sabor de boca entre el público asistente al Acapulco Fest 2005.

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