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Buenas Noticias - March 12, 2005

Lucy Medina presentó “El último revolucionario” en el “Centro Cultural Isidro Fabela”

Una visión panorámica
y valiosísima
sobre la transformación del país

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 10 de marzo de 2005. “Increíble, hace ya un siglo que disfruto de la vida; cargo ya con un gran bagaje de vivencias y experiencias. El ser humano, en su soberbia y vanidad, ha buscado siempre el secreto de la eterna juventud sin evaluar en su justa medida que lo importante de la vida no es la cantidad, sino la intensidad; yo he sido doblemente afortunado, he tenido ambas”, relata el general de División retirado José Ricardo Medina Otero en el inicio de “El último revolucionario. Crónicas de mi general”, libro escrito por su hija Lucy A. Medina Rivera y editado en diciembre de 2004 por el Instituto Mexiquense de Cultura dentro de su colección Documentos y Testimonios, el cual se presentó esta noche en el Centro Cultural Isidro Fabela, en San Ángel.

“Celebro el centenario de vida de mi padre, un hombre que vivió y participó en la transformación de este país desde finales del siglo XIX hasta las postrimerías del siglo XX. Es un relato de su historia, recopilada a través de una vida de pláticas, comentarios y grabaciones; corroborados y detallados en su archivo militar oficial. Resaltan personajes a quienes conoció, hechos bélicos y combatientes de aquí y allá, así como el desarrollo del Ejército Mexicano, todo ello interrelacionado con sitios y datos históricos”, señala la autora en el prólogo.

Y agrega a continuación: “Mi padre fue soldado de la Revolución, militar de formación; hizo del ejército su vida. Nunca lo escuché usar el término ‘revolución’ con más significado que el de la lucha armada de los diversos levantamientos, rebeliones y asonadas que permitieron que en México se llegara a establecer un gobierno permanente, institucional y democrático. La demagogia revolucionaria nació para uso y abuso de los políticos, después de la gesta heroica que fue la Revolución Mexicana”.

Sin embargo, es necesario subrayar que este libro tiene un valor adicional que lo convierte en un texto de lectura casi obligatoria para los interesados en la historia patria: el general Medina Otero no sólo nos da su visión sobre los hechos en los que participó, sino también nos regala opiniones sobre otros sucesos fundamentales de nuestra historia y sobre personajes que conoció y trató.

Tal es el caso de los generales Lázaro Cárdenas, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Manuel Ávila Camacho, Francisco J. Múgica, y de los presidentes Miguel Alemán Valdés, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz.

En cuanto a sucesos históricos, aquí va un botón de muestra, respecto del 2 de octubre de 1968: “Nunca se ha sabido a ciencia cierta quiénes fueron los que ordenaron la matanza de civiles, ni el número ni nombres de muchos de los muertos y desaparecidos… Para mí, como militar, significó una gran vergüenza que el ejército de la revolución, representado por el Batallón Olimpia, atacara, por órdenes superiores, a la población civil desarmada, principalmente jóvenes estudiantes. Con un precio demasiado alto, que todavía no ha sido juzgado en su totalidad, se logró garantizar la paz y la seguridad durante la olimpiada del 68”.

De igual manera, nos da su visión sobre los acontecimientos internacionales más importantes y acerca de la consolidación del México moderno, del papel que desempeñaron intelectuales como Alfonso Reyes, Diego Rivera, Frida Kahlo o Heberto Castillo, el de artistas como Dolores del Río, Lupe Vélez, los hermanos Soler, María Félix, Joaquín Pardavé…

Pero aún más, el general Medina Otero nos ha legado una visión panorámica y valiosísima sobre la transformación del país entero, particularmente de la ciudad de México, de la que nos brinda importantes datos, como la transformación de los expueblos de Tacubaya, Mixcoac, Tlalpan y nos habla de lugares que se han vuelto simbólicos de nuestra ciudad: la Plaza de Toros “México”, el Parque Hundido…

En fin, para mí ha representado una agradable sorpresa conocer este libro, fuente inagotable de sucesos interesantes y de útil recordación, al cual le deseo y auguro una pronta reedición, porque estoy seguro que los lectores sabrán apreciar su enorme valor testimonial, de un protagonista y testigo de importantes hechos de nuestra historia.

Además, la calidad de la prosa de Lucy Medina, sencilla y transparente, nos hace amena la lectura, tan es así que desde que comienza uno a leer el libro no puede dejarlo. En un emotivo Epílogo, la autora nos participa el final de “El último revolucionario”: “Sin haber logrado la meta de vivir en tres diferentes siglos, tres meses y siete días después de haber cumplido cien años de edad, y habiendo gozado de cabal salud física hasta las últimas dos semanas de su vida, y mental hasta el último momento, murió mi general Ricardo Medina Otero… El último revolucionario descansa en paz”. Había nacido en Mazatlán, Sinaloa, en 1892, en pleno porfiriato.

Lucy A. Medina Rivera

Nació en la ciudad de México, pero vive en el Estado de México desde hace más de veinte años. Es arquitecta por la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue Regidora del Ayuntamiento de Toluca y presidenta municipal de Metepec, Estado de México, además de haber desempeñado otros cargos públicos. Estudió en la Escuela de Escritores del Estado de México, donde descubrió su vocación literaria. En 2000 apareció “Un espíritu en vuelo”, su primera novela, coeditada por la Universidad Autónoma del Estado de México y el Instituto Mexiquense de Cultura. “El último revolucionario. Crónicas de mi general” es su segundo libro publicado.

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