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Por la Espiral - March 4, 2005

México enfrenta presiones estratégicas de EUA

Las relaciones entre Estados Unidos y México se encuentran encapsuladas en una serie de asuntos que la Casa Blanca capitaliza a su favor, por medio de  presiones geoestratégicas sobre del eslabón más débil de la cadena del TLCAN.
 En los últimos días, México ha ocupado buena parte de las noticias que se publican y difunden en Estados Unidos señalado por problemas incontrolables de narcotráfico; de peligroso puente de la droga;  de territorio vulnerable para el paso de células terroristas; de violación de los derechos humanos;  de posibilidades de riesgo de inestabilidad política rumbo al proceso electoral de 2006 y sobre todo de no avanzar en las reformas.
 En especial hay una discordancia entre lo que le interesa a Estados Unidos y lo que le interesa a México. Mientras que el gobierno del presidente George W. Bush se enfoca en dos puntos torales: petróleo y seguridad; el gobierno del presidente Vicente Fox lo hace en: migración y profundización del TLCAN.
 Por ende tenemos que de cada lado prevalece un monólogo con intereses creados, en el que Estados Unidos quiere un acuerdo migratorio negociable por apertura energética.
Sin el petróleo de por medio, sería difícil explicar la relación, al menos, de los últimos cien años entre México y Estados Unidos. No se podrían entender las presiones externas para la llamada Reforma del Sector Energético con el dedo puesto en el artículo 27 de la Constitución.  De acuerdo con Pemex  más del 52% de la producción del petróleo se destina a la exportación, de la cual el 85% se envía a los Estados Unidos.
Sin embargo el punto de la Reforma del Sector Energético no tiene viabilidad ni en el 2005 ni en lo que resta del sexenio, básicamente porque a estas alturas ningún partido político está dispuesto a absorber el costo político-electoral de ponerle fin al monopolio del suelo y del subsuelo.
Es fácil inferir que este clima en especial hace más difícil el entendimiento entre uno y otro lado, además de que impacta en la incertidumbre que permanece en Pemex  en sus planes de viabilidad y factibilidad para la próxima década.
Además es muy sintomático que cada vez que la paraestatal forma parte de una noticia buena o mala, surgen inmediatamente diversas voces de analistas extranjeros que recuerdan la reforma pendiente y algunas publicaciones dedicadas a destacar la encrucijada financiera de Pemex.
El número de febrero de la revista Latinpetroleum dedica especial atención a “Pemex political crossroads” abordando las enormes dificultades que tiene y tendrá la empresa para evitar que México se convierta en menos de diez años en un importador de hidrocarburos.
 Así es que el tema energético seguirá esperando para México y los mexicanos ante la impaciencia de la Casa Blanca que en los  últimos dos sexenios más el actual del presidente Fox ha logrado solamente una participación del capital foráneo por medio de los Contratos de Servicios Múltiples.
 Desde luego que un asunto esencial dentro de las propuestas  de los candidatos a la Presidencia en el proceso de 2006 deberá ser el energético. Los  ciudadanos debemos demandar propuestas muy concretas acerca del rol de Pemex, del papel del Estado, de la fiscalización de la paraestatal y de la actividad del capital privado nacional y extranjero. Por las mismas necesidades energéticas del país y la participación en el mercado internacional no podemos aguardar más tiempo para darle una solución factible al petróleo y definir, de una vez por todas, el trato de este insumo dentro de la relación con Estados Unidos.
A COLACIÓN
La coyuntura actual que vive el orden internacional puede entenderse si acomodamos las piezas del rompecabezas. México no se libra de formar parte de éste y no se podrían atar cabos sin dejar de mencionar al Plan Puebla Panamá. Por la situación geográfica del país somos puente de tránsito natural hacia América del Norte y un territorio de unión para la construcción de oleoductos y gasoductos tanto con Centroamérica como con Estados Unidos.
Por ejemplo, China y Rusia  construyen gasoductos y oleoductos en el Mar Caspio y en Asia Central por medio de sus empresas para asegurarse, de alguna manera, del suministro energético, de ése mismo que los analistas y expertos en la materia alertan de su cada vez menor disponibilidad y agotamiento.
México es para Estados Unidos esa posibilidad de contar con suministros que lleguen de manera rápida sin el tiempo que demora por ejemplo el traslado del petróleo de Medio Oriente, de Irak o de Kuwait.
El Plan Puebla Panamá descansa en una estrategia injerencista, toca al sureste de la república mexicana, el más pobre pero el más rico en recursos energéticos y naturales; el propicio para crear plantas de energía nuclear, la que puede ser la fuente futura de energía en el mundo.
SERPIENTES Y ESCALERAS
Pemex tiene un programa que abarca del año 2002 al año 2010 con una serie de objetivos como el de: expandir la capacidad de ejecución; enfocar mejor los proyectos; reducir el ciclo descubrimiento-producción; aplicación selectiva de tecnología; incrementar competencias profesionales y reducir los costos de descubrimiento.
La meta esencial es la reposición de reservas, alcanzar una producción de 4 millones de barriles diarios y de nueve mil millones de pies cúbicos de gas por día.
A la fecha las principales cuencas de hidrocarburos en el país son Burgos, Veracruz, Macuspana, Sonda de Campeche, Chiapas-Tabasco, Sabinas, Salinas, Plataforma Continental y Golfo de México profundo.
La gran mayoría de los yacimientos productores de crudo de México están en su etapa madura de explotación con una franca declinación en su producción y reservas probadas.
Aproximadamente el 90% de la producción de crudo proviene de yacimientos naturalmente fracturados, como es el caso de Cantarell, orientado a un proceso de recuperación que demanda inversiones millonarias.
Total que internamente sabemos que andamos mal  y que sin un plan de cambio estructural en el sector energético efectivamente nos convertiremos muy pronto en importadores, correremos el riesgo de perder el as de la negociación con Estados Unidos, país que por las buenas o por las malas, está demostrando que puede obtener lo que desea. Por eso es más conveniente  jugar inteligentemente y negociar con la cabeza evitando caer en declaraciones ligeras que en nada coadyuvan a la relación bilateral.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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