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Toros y Deportes - February 10, 2005

México propuso, dominó y convenció: 2-1 a Costa Rica

Jaime Lozano festeja su
 primer gol en la victoria
 de México ante Costa Rica

Jueves 10 de febrero de 2005 (El Universal) Bastó el concierto con duración de 45 minutos ofrecido por once mexicanos bien "aceitaditos". Fue suficiente el toque mareador de Rafael Márquez, Cuauhtémoc Blanco, Antonio Naelson "Sinha" o el pundonor y entrega del "Kikín Fonseca.

Ese futbol que ayer emocionó a más de mil mexicanos reunidos en el Estadio Ricardo Saprissa ayudó para romper con una historia que imposibilitaba a los nuestros ganar a Costa Rica en San José en eliminatorias mundialistas.

Una historia que, además, olió a revancha. Aquella afrenta sufrida en el 2001, durante la era de Enrique Meza, se la cobró México con idéntico marcador (1-2) y un ingrediente muy especial: baile al puro estilo mexicano…

El doble golpe asestado por el "Jimmy" Lozano liquidó a los "ticos" y otorgó los primeros tres puntos del hexagonal.

INSPIRACIÓN La personalidad quedó manifiesta desde el primer minuto.

Trabajo de equipo, coraje, disciplina y toque, mucho toque… cargado de una sangre fría a prueba de todo tipo de presiones.

Así, el "Príncipe" Rafael Márquez, convertido en central por derecha, le dio recuperación, salida, toque y claridad. Al fin que Hugo Sánchez le cubrió bien las espaldas como líbero, mientras Salcido cubrió la parcela izquierda con similar pundonor.

Esa línea, básica para darle cuerpo al resto del equipo mexicano, conectó constantemente con Pável Pardo, recuperador incansable, mientras que la habilidad de "Sinha" y Cuauhtémoc Blanco armaron toda cantidad de avances por el carril izquierdo.

De eso se aprovechó el valioso "Jimmy" Lozano.

El primer toque surgió a partir del toque. "Sinha" fue derribado en la entrada del área y el "Jimmy", con ese toque zurdo impecable, colocó el balón en el poste izquierdo de Álvaro Mesén.

Eran apenas 8 minutos, pero entre el descontrol "tico" llegó rápido el segundo al (9 ), obra del propio Lozano, quien de palomita coronó una magnífica acción de conjunto mexicana.

En pleno concierto tricolor, el pundonor del "Kikín" Fonseca se combinó con la obra futbolística de Ricardo La Volpe, al darle recuperación y poder a la banda derecha.

Desesperados, los "ticos" exhibieron desesperación, de ahí el codazo de Centeno que el árbitro dejó en un barato cartón amarillo.

Al 34 , Fonseca se combinó con Blanco y éste lanzo un zurdazo que estuvo a punto de convertirse en golazo.

El dominio visitante pudo dejarle más frutos, sólo que en ese instante cayó el gol del descuento, al 37 , obra de Paulo César Wanchope, quien cerró oportuno un tiro de esquina proyectado por Centeno desde la esquina izquierda, tras una pésima salida de Óscar Pérez.

El táctico revivió a Costa Rica, aunque siguió sometido por el toque mexicano. De ahí que la fórmula local estuviera centrada en aguardar y contragolpear por la banda izquierda, donde el veloz Rónald Gómez comprometió a la línea verde.

El partido se complicó en el complemento, a partir del empuje rojo, encabezado por Wanchope y fortalecido a raíz del ingreso de Carlos Hernández por Jafet Soto, neutralizdo por las piernas mexicanas.

Todo esto en medio de un clima crispado por las consignas nacionalistas, aquellas que aspiran a disminuir al rival, sin mucho éxito.

Porque en nada influyó el coreado "perra", cuando se escuchó el nombre de cada tricolor ni el "sale, sale, sale campeón" a favor de los costarricenses.

Eso sí, plausible el civismo en la ceremonia de los himnos.

Prendido, el once rojo transformó el encuentro y ejerció dominio ante el cambiado tricolor, que eligió aguantar con orden el desordenado futbol de casa.

Wanchope encabezó siempre la reacción "tica", aunque desesperado por los contrastes de sus compañeros recurrió al clásico personalismo. Pero el riesgo disminuyó a partir de la insistencia por el tiro libre, dominada por el juego del "Conejo" Pérez.

Convencido de la efectividad de su equipo, La Volpe mantuvo el mismo once hasta el 65 , que surgió a partir del acoso local. Por eso decidió sacrificar a Borgetti el único que lució un tanto desafinado en este encuentro- para ingresar a Héctor Altamirano, en su afán de fortalecer la última línea.

La última inyección anímica la intentó el técnico colombiano Luis Pinto al ingresar a Rolando Fonseca -sí, el único sobreviviente entre los anotadores "ticos" del llamado "Aztecazo", en la eliminatoria del 2001- por el disminuido Rónald Gómez.

Pero lejos de llegar el empate creció la desesperación, de ahí que los anfitriones recayeran sus frustraciones en el inspirado Márquez. Por eso se fue amonestado Rónald Gómez (67 ), quien no podrá jugar por acumulación de tarjetas contra Panamá, y el propio Fonseca, jugador que merecía llevarse otro color en la aplicación de las tarjetas.

Fonseca, el hombre de las inspiraciones, puso a prueba al "Conejo" con una media tijera y por eso La Volpe eligió otro ajuste: la salida de Blanco y el ingreso del habilidoso Alberto Medina, de quien el argentino esperaba profundidad para romper el acoso.

En una de esas, al 80 , Medina escapó en contragolpe y por poco resuelve el encuentro, sólo que Mesén salvó gracias al punterazo del joven atacante.

Todavía Fonseca perdonó en otra escapada, pero la angustia se desvaneció con la permanente personalidad de la zaga visitante y la oportuna reacción del "Conejo" Pérez.

Sí, México, el "gigante", ayer estuvo de regreso…

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