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Por la Espiral - January 26, 2005

Euzkadi: ejemplo de sobrevivencia

La inversión extranjera siempre a  la caza  de buenas oportunidades, ingresa a aquellos países que le proporciona todas las ventajas en legislación, en materia fiscal y desde luego en materia laboral. Para el gran capital, los sindicatos son males mayores y problemas seguros.
            En cierta medida la reforma laboral  que Carlos Abascal Carranza encabeza pero que, como están las cosas afortunadamente no ha prosperado en la Cámara de Diputados, es un ejemplo claro de que el sindicalismo mexicano puede quedar reducido a la nada ante el capital extranjero. La reforma laboral de Abascal pretende minimizar  los derechos de los trabajadores y el ámbito de acción de los sindicatos, que repito, son vistos por la inversión extranjera directa como un problema. 
            El comportamiento de la inversión extranjera directa en México ha sido errático, con altas y bajas, dependiendo del "gancho" que utilice el gobierno y la iniciativa privada para atraer grandes volúmenes de capital, por medio de la venta de paraestatales, de la venta de bancos y otras entidades del sector financiero o de empresas de otros giros. Sea como sea la inversión extranjera mantiene una presencia significativa en diversos sectores del país.
            En las cifras preliminares de la Secretaría de Economía, difundidas por el propio titular Fernando Canales Clariond, surge que en 2004 ingresaron 16 mil millones de dólares por concepto de inversión extranjera directa, una cifra que compite con los flujos enviados por remesas en dólares estimados también en 16 mil millones de dólares, el año pasado.
            Canales Clariond afirma en diversos foros nacionales que "invertir en México es un buen negocio", le dejamos tres puntos suspensivos, y le añadimos el final de su frase "desde el punto de vista económico y social".
            Invertir en México sí es un buen negocio porque el gran capital se encuentra con un marco jurídico provisto de normas y leyes caducas, laxas y llenas de recovecos. No tienen que preocuparse por generar empleo, por reinvertir utilidades, por producir y no contaminar, ni siquiera por llevar una contabilidad transparente. Duele pero es cierto. Lo único que les hace falta para ser completamente felices es no tener tratos con los sindicatos.
            Desde el punto de vista económico y social, la inversión extranjera directa ha coadyuvado únicamente a acrecentar las billeteras de los negociantes privados y aparecer como éxitos de transparencia y estabilidad en las bitácoras de los funcionarios públicos.
            El caso es que la inversión extranjera directa, al menos  la que entró a comprar buena parte del sistema financiero, ha recortado y liquidado a más personal, en lugar de generar esos tan esperados beneficios sociales.
A COLACIÓN
            Hace días concluyó un largo periodo de desgaste para cientos de trabajadores de una empresa llantera que alguna vez tuvo sus años de gloria cuando claro, no había importación de llantas asiáticas ni piratería y contrabando de llantas "made in China", le hablo de Euzkadi, una empresa tapatía, de El Salto, Jalisco, que sigue en pie, gracias a la osadía y valentía de sus trabajadores.
            En lo personal me parece impresionante corroborar hasta dónde está metido el poderío de la industria china, de su comercio y de su producción, pero sobre todo más me preocupa el constante daño sectorial que China junto con otros países asiáticos ocasionan en diversas partes del mundo, propiamente en México, donde los daños ya no son exclusivos del sector juguetero, textil, del calzado, de componentes eléctricos y electrónicos, sino que también el sector hulero y dentro de este la industria llantera están quebrando por culpa de los bajos precios de los productos chinos.
En México se comercializan 25 millones de llantas, de las cuales 65% son importadas, unas de manera formal y otras por el mecanismo del contrabando,   propio de la economía informal y subterránea.
A este factor hay que añadirle el paso de la globalización y el neoliberalismo.  Dos empresas como Euzkadi y Goodyear resintieron sus efectos.   Recordemos que Goodyear que tenía una presencia en el país de más de 50 años  cerró la fábrica ubicada en Cuautitlán, Estado de México con el despido masivo de mil 702 trabajadores.
            La situación de Hulera Euzkadi S.A de C.V, una empresa con mil 200 empleados,  fue más complicada y desgastante, todo comenzó cuando en 1998 la empresa fue vendida a la inversión extranjera, propiamente al capital de la firma alemana Continental.
            El nuevo dueño recibió un "dulcecito" bien posicionado, que producía al año tres millones de neumáticos.
            Pero Continental, como lo hacen todas las empresas extranjeras, no quería crear empleo, ni contribuir a generar beneficios sociales, lo único que marcó como una prioridad era la reorganización de diversas áreas internas; la fusión de algunas oficinas; aumentar la productividad; reducir los salarios y despedir el personal que sobraba del esquema replanteado por Continental.
            Fue entonces cuando los trabajadores y el sindicato intervinieron contraviniéndose a los intereses de Continental, entonces los  dueños germanos  buscaron el cobijo de la Secretaría del Trabajo y de un buen cúmulo de abogados que por temor a crear un mal antecedente, les concedieron la razón incluso por encima del derecho a huelga de los trabajadores.
            El antecedente de Euzkadi se ha tomado como base de referencia para la reforma laboral de Abascal que pretende evitar que un sindicato se apodere de una empresa. El nuevo marco laboral confiere más derechos a los patronos extranjeros que a los empleados mexicanos, por eso el caso es muy interesante.
            Lo mejor de todo, es que después de tres años de parálisis y problemas, el 17 de enero pasado los trabajadores de Euzkadi junto con un grupo de inversionistas de Querétaro dueños de Llanti Systems, llegaron a un convenio con Continental para adquirir  formalmente las instalaciones y el equipo de la planta para dar vida a una nueva empresa llantera "Corporación de Occidente".
            Se intenta el funcionamiento de una empresa cooperativa, lo que todos sabemos es un reto significativo en un mercado muy competido con llantas de diversas calidades y distintos precios, además agobiado por la competencia desleal del contrabando.
            Lo único que nos queda en POR LA ESPIRAL es felicitarlos y desearles toda la suerte del mundo por no dejar morir a una empresa como Euzkadi que comenzó operaciones desde 1931 y que dio trabajo a varias generaciones de mexicanos. Aunque hoy renace bajo un nuevo nombre, el espíritu sigue allí. ¡Enhorabuena!
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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