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Cine Silente Mexicano - January 22, 2005

EL ORO Y EL MORO

El grandote hijo desobediente volvió hacer de las suyas, y ahora en Querétaro se le soltó la inspiración, como la de Leonardo Yáñez «El Nano», compositor del corrido «El moro de Cumpas», que a todos pidió disculpas porque se acabaron dudas con su popular cantar. Sucede que el corrido narra la carrera entre el «Moro de Cumpas» y el «Relámpago», cuyo eufemismo en estos tiempos sería «Rayito», y con poquita imaginación de esperanza. Los actuales no eran ni de buena estampa, ni caballos de primera, pero no hay de otros porque los del PRI, si siguen así, van a llegar en estampida de la «caballada mapachera», de por sí tan flaca que ya enseña los lobanillos. Parodiando el cantar vernáculo que todavía entusiasma con media lagartijera entre pecho y espalda y un six en la mano; cuando los andaban paseando se tiraban tan bonito, que la gente empezó a apostar, cheques, billetes y pesos, oro puro, les sobraban a los apoyadores entre los que dicen andaba Slim; Diego y Medina Plascencia decían que parecía que ese caballo venía especialmente a ganar. Manuel Camacho Solís y Gonzalo Altamirano, dos buscadores de triunfo, los dos fueron buenos gallos, cabestreaban a las bestias por el carril, los conocía toda la gente que salió de dondequiera únicamente a votar. El corrido dice que cuando dieron la salida «El Moro» salió adelante. Hay quien le compone que a medio taste Camacho le tupió al «Rayo» y dejó al «Moro» pa'trás. Y así se acabaron dudas, ganó el «Peje de Acajuca» y perdió el «Moro del Oro», que nunca supo justificar, ni con Pancho Barrio de «vedor» especialista en tejos de oro y cacahuates a la hora de la contada. Como el profeta y juglar, que sin asomo de vergüenza previene contra mesías y populistas que traen el remido y el trapito, que es lo que él inventó en la carrera pasada, le seguimos a la «chunga», y diremos que también de dolor se canta, cuando gobernar no se puede. YA ENCARRERADO EL RATÓN, SE QUEDA PERPLEJO EL GATO.- Y le seguimos con los cantares, ahora resulta que a falta de verdaderas acciones a favor del campesinado, Heladio Ramírez le canta a Madrazo: «Que amor, con amor se paga» y le exige pagar la deuda que tiene con la población rural que, según él, ha sido reserva de votos y respaldos políticos para los priístas. Y se pone romanticón al decirle como con fondo de estudiantina que los campesinos «fueron olvidados y sacrificados en aras de sueños ajenos y políticas equivocadas». Y muy oportuno dice: «Esto te lo digo mi hijo, entiéndelo tú mi nuera», justamente antes de iniciarse el primer encuentro regional rumbo a la XIX Asamblea del Partido Revolucionario Institucional. Y como si no cantara porque sabe, ni porque su voz sea buena, sino porque su voz se oiga en su tierra y en la ajena, dice: «El nuevo PRI no puede esperar más y el programa de acción debe reflejar su compromiso con las causas sociales de los campesinos y los 30 millones de mexicanos que viven en el sector rural». Señaló que el PRI debe renovarse «porque en todo el país se le exige regresar a sus responsabilidades y a sus compromisos históricos con los más pobres y con la soberanía nacional». Pero son tonadas ya muy gastadas, como los huaraches que se acaban de tanto pasar por aquí, los campesinos siguen esperando la verdadera acción enérgica de sus líderes de todas las agrupaciones campesinas, las auténticas y las solapadas por Fox, en pro de sus causas de su hambre, de su frío, y que sólo aparecen en vísperas de acciones políticas, reclamándole al partido como los de la CNC. Pero así parece que está buscando más posiciones para la parentela, en ceremonias de aniversario de su fundación o de la muerte de Zapata o convenciones de apoyo en vísperas electorales. Pero ahí está el Acuerdo Nacional Para el Campo incumplido y que traen a cuentos y a puras vueltas, de una secretaría u otra y reniegos de Usabiaga, mondadas del «ceja huerca» Canales Clariond y promesas del que todavía no se le borran las tres «pes» de la frente, Florencio Salazar Adame, de la Reforma Agraria. Ya es tiempo que se bajen el barbiquejo y le monten a las broncas. Acuérdense que hay un corrido que dice que bajaron al toro prieto que nunca lo habían bajado, pero ahora sí ya bajó revuelto con el ganado. Ya con ésta me despido, dispensen lo mal trovado, pero esto le puede pasar a un hijo desobediente que un domingo estando herrando en Querétaro, se suelta recomendando.

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