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Por la Espiral - January 12, 2005

Sigue siendo Francia el foco del turismo mundial

Es bueno saber que no todas las cifras para México son negativas, y que aunque se tienen grandes rezagos y se podría aprovechar  con mayor potencial lo que tenemos y cuánto podemos aportar, igualmente encontramos que el país figura de manera  relevante en el escenario mundial por ser una economía de las más abiertas; por el número de tratados firmados; por la participación de las exportaciones a nivel global; por  la  producción y exportación de la industria automotriz; por reservas internacionales acumuladas; por la rentabilidad del mercado de valores; por producción y exportación de petróleo; y por ser un país atractivo para el turismo internacional.
            La conducción de las políticas públicas y privadas debería llevarnos a cristalizar el deseo de ocupar siempre los primeros lugares, ganar en rentabilidad y en competitividad.
            Un evento natural de la globalización es el incremento de la rivalidad  entre los países. En el rubro del turismo, la competencia es cada vez más severa y amenaza con alterar el ranking de primer orden conformado por diez países que son el destino favorito de millones de viajeros en el mundo.
            Las cifras son muy volubles, dependientes de la  tendencia,  la moda, los gustos, la capacidad económica y las percepciones que los viajeros tengan sobre de asuntos como seguridad, terrorismo, secuestros, faltas de vías de comunicación, plagas o enfermedades; etc.
            Desde los atentados terroristas de septiembre de 2001 acontecidos en Estados Unidos, el turismo se convirtió en una de las principales víctimas del terrorismo y la inseguridad global con el traslado negativo de la incertidumbre y el miedo,  hacia  puntos claves del sector como  las líneas áreas y las agencias de viajes.
            A partir de entonces, Estados Unidos no ha podido recuperar los flujos  internacionales que acudían, año con año,  a visitar diferentes puntos de interés en la   Unión Americana.
            La Organización Mundial del Turismo (OMT) señala que Estados Unidos recibió en 2000 la cifra de 50.9 millones de visitantes internacionales; en 2001 el movimiento bajó a 44.9 millones de turistas; en 2002 a 41.9 millones; en 2003 a 40.4 millones de turistas y para 2004, todavía no hay datos preliminares, pero se espera que la tendencia siga orientada a un  menor número.
            La posibilidad de otro ataque terrorista, el resurgimiento de la xenofobia en la población blanca estadounidense y el   sistema de seguridad que implementó la Casa Blanca en todas las vías de comunicación de acceso a Estados Unidos han sido tres factores que el turismo extranjero repele. Por ende, muchas personas han seleccionado otros destinos como España, Austria, Alemania, Grecia, y parte de Asia.
            A nivel global, el turismo atraviesa por un periodo de reacomodo importante, en el que las preferencias de los paseantes están cambiando, se descartan determinados destinos tradicionales y se reconsideran otros nuevos.
En el balance preliminar que corresponde al 2004, la propia OMT acepta una renovación  en los gustos  y afirma que por primera vez desde los hechos del 11 de septiembre, el turismo internacional se recuperó de manera importante, con un crecimiento cercano al 10 por ciento.
 La última vez que surgió  un porcentaje similar fue hace 20 años, en 1984, cuando el turismo se recobró de la debilidad de la economía internacional provocada por  la crisis del petróleo.
Así es que todo indica que en el año que recién concluyó,  Francia conservó el primerísimo lugar como el país más visitado del mundo. En cambio se desplazó a Canadá y se incluyó a Grecia.
La OMT considera que a partir de 2005 la industria turística en general regresará a la normalidad. Las expectativas parten del repunte del turismo por placer y el sostenimiento del turismo por asuntos de negocio.
 El organismo descarta que la reciente catástrofe del terremoto y el tsunami  ocurridos en diversos países situados en el Océano Índico sean un mal presagio para la industria.
A COLACIÓN
México ha sufrido  las consecuencias de la inseguridad mundial y  por su ubicación geográfica resiente todo cuánto pasa en Estados Unidos.
A los factores externos que hemos desarrollado, se combinan los propios factores internos, que encadenan al país y le impiden despegar en materia turística.
 En los últimos tres años se  retrocedió un lugar en la escala de los diez países más visitados. En 2000 el país ocupó el séptimo sitio con 20.6 millones de turistas; en el 2001 descendió al octavo sitio en el que permanece peligrosamente porque la competencia por captar más turistas entre Austria y Alemania es muy estrecha.  En 2001 ingresaron a México 19.8 millones de visitantes; en 2002 19.7 millones; en 2003 18.7 millones y para 2004 habrían ingresado cerca de 19 millones de paseantes.
Todavía seguimos en la lista de los más visitados, pero no sabemos por cuánto tiempo conservaremos el atractivo que se debe a la inercia del país más que al  éxito de una política turística integral.
México tiene muchas cualidades en cultura, historia, gastronomía, ecosistemas, playa y circuitos coloniales, para estar compitiendo en   los tres principales escalafones por captación de turistas como sucede con Francia, España y Estados Unidos.
De hecho sigue siendo un sueño el potencializar a la balanza turística nacional y la derrama económica por este concepto es insustancial para considerarla clave para el crecimiento del país. Las cifras no superan los diez mil millones de dólares.
De enero a septiembre de 2003, los ingresos por turismo que captó México, según cifras del INEGI, fueron de 5 mil 433 millones de dólares. De enero a septiembre de 2004, la derrama turística fue por 6 mil 321.1 millones de dólares, un incremento del 16.34% en el lapso de comparación.
SERPIENTES Y ESCALERAS
La competencia es abierta y México debe luchar primero por conservar su sitio en el ranking, para después lanzarse de lleno a la conquista de los primeros lugares. Afirmar que esto se puede lograr en lo que resta del actual sexenio es una aventura. En cambio es más lógico creer que bien se podría aprovechar el tiempo para  levantar las bases para una política de turismo integral, sostenible y sustentable, que tenga una continuidad -más allá de un sexenio-, para darle el  tiempo suficiente para madurar y rendir resultados.
            Todos los días, en la globalización, nos jugamos el todo por el todo. Sin los paraguas fiscales y sectoriales adecuados para fortalecer  las cualidades que tiene el país podemos caer en los defectos irremediables.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com

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