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Cosas Veredes del Mío Cid - January 8, 2005

TANTARLE EL AGUA A LOS DE ABAJO

Roberto Montes Vázquez  
Bien le haría al ministro Mariano Azuela recordar los que dijo Demetrio Macias, principal personaje de la obra inmortal que escribió su padre. «Me preguntará por que sigo entonces en la revolución. La revolución es el huracán, y el hombre que se entrega a ella ya no es el hombre, es la miserable hoja seca arrebatada por el vendaval». El mensaje que nos da Don Mariano Azuela de la época, con su novela, que es la primera que podemos encontrar en la literatura mexicana, sin influencias de otros autores y que marcó la pauta de la novela revolucionaria, realizada al mismo tiempo que ocurrían los hechos es que  representa la visión de una lucha revolucionaria desorganizada en donde todas las fuerzas en conflicto chocaban, sin un plan doctrinal preciso; una situación donde un mínimo esfuerzo para la conciliación de intereses pudiera haber evitado consecuencias terribles en lugar de dejar al pueblo mexicano más fregado, avasallado y asustado de lo que estaba. No sé porque me imagino que los vendavales del poder llevan de comida en comida, primero con el jefe de gobierno capitalino, luego con el Ejecutivo y ahora con el Legislativo, al Presidente de la Suprema Corte, que se quita la toga y el birrete y deja colgado del perchero el prominentísimo con que fue ungido por el pleno del máximo tribunal de la Republica, y cambia las mayestáticas y substanciales tareas del intelecto entregadas a sesudas sesiones de reflexión y estudio de la jurisprudencia aplicable a los casos que tienen en vilo a  toda la republica, por obsequiosos rollos de grilla, probaditas de gloria exhibicioncita en declaraciones estridentes o presuntos acomodamientos a futro. Su padre también escribió «La mala yerba», en donde narra de tan magistral manera la vida de una familia del Bajío arraigada al país, desde el éxodo de sus progenitores, extranjeros fracasados en sus países, criollos hacendados opresores sin otra ley que la satisfacción de sus caprichos y veleidades imitadoras de las costumbres y  comodidades extranjeras, a la que un servil que vive del engaño, último gestor de esa dinastía, provoca reacciones de rabia del pueblo que en trágica  alegoría arranca de tajo la mala hierba.    MI PADRE DIOS TE LOS SEÑALA.- En su infinita sabiduría para que te cuides de ellos, a algunos como Fox, los hizo grandotes, pero no grandes, lo confirman sus años de gobierno que a criterio de analistas e investigadores de la Universidad Nacional Autónoma y del Centro de Investigación y Desarrollo Político, el «gobierno del cambio» se ha caracterizado por el estancamiento y la medianía, muy por abajo de las expectativas generadas a la población y avizoran para los próximos dos años un «presidente débil» y rebasado por la sucesión adelantada. A otros como el «Chapo» Guzmán, los hizo bajos de estatura, pero de grande astucia, que han mal aprovechado para burlarse de la justicia. Hay otro «Chapo», recién ascendido a Secretario de Seguridad, que ni las zancas enseña para que no lo clasifiquen y en todo se esconde tras el manto protector del «Arcángel San Rafael» Macedo de la Concha, para que supla su escasa estatura jurídica. Con rupestres razonamientos y el manifiesto temor a las pedradas en que se escuda el cíclope, a escala, funcionario que guarda la Seguridad Nacional, para abstenerse de actuar en el caso del penal de la palma, blande motivos de alzada ya que el penal es de «alta seguridad». Por su parte, los Diputados afirman que no hay «alta traición», sino «alta ineficacia y alta incapacidad», y es posible que desde abajo, el singular Secretario de Seguridad  le encuentre líneas de investigación al asesinato del hermano del «Chapo» Guzmán en el penal de la Palma, con contubernios de revancha de Marcelo Ebrard, para eliminación de todos los «chapos», y le finquen otra acusación al depuesto prospecto con verdaderas posibilidades des para candideatear al PRD por la jefatura de gobierno del DF, por ataques a pequeños, para  beneplácito del grandote, que no grande, y algunos otros bajitos y bajitas del paisaje bucólico del Bajío. Por lo pronto, como en el caso del linchamiento en  Tláhuac, ya cayeron segundas cabezas y todavía tienen bajo la manga al lenguaraz Carlos Tornero, encargado de los centros penitenciarios Federales de la PFP,  para seguir protegiendo al enano del tapanco.  ATERRORIZADO.- La angustia, el miedo y la impotencia, me paralizaron el motor pensante y las ideas se escondieron en los remordimientos del alma y se negaban a fluir para describir las imágenes que proyectaba la televisión del desastre natural tan desgarrador desde la India hasta Tailandia. Pasé la vida entre extremas tensiones y conocí el dolor del sufrimiento del hombre en las más difíciles situaciones que pueda enfrentar lo humano, pero nunca imaginé volver a vivir la desgarradora realidad transportada por la magia de la tecnología hasta mi atónito entendimiento, de la fragilidad del hombre, frente a la naturaleza enfurecida en esas dimensiones. La barbarie de las torres gemelas marcó el espíritu y la humanidad toda se vistió de luto; ahora, la solidaridad del alivio se moviliza en la premura del sorprendido mundo, consternado, incrédulo, atemorizado y la congoja nos lleva de la caridad con altruismo publicitado a la hermandad sin fingimiento por lo adolorido del espíritu, la sincera contrición y la desazón del instinto. Cuanto tiempo pasaremos pasmados ante las patéticas escenas de destrucción y muerte, antes de volver a llenar las noticias de las acciones de ambición de los hombres por el poder y la riqueza. Busquemos en la zozobra que nos lleva a pensar preocupados en nuestra descendencia, el esfuerzo por renovar nuestra deterioradas relaciones humanas y que la unión que hoy con el ansia de lo más profundo de nuestros corazones nos impulsa al compulsivo auxilio se torne permanente.  MASACOTE.- Cuando no le saben menar al atole se les va pegando hasta que se les hace engrudo, y cuando tampoco le saben dar el punto al adhesivo, se dice que se hace un masacote. Cuando se inició en el año 2000 el mandato de Vicente Fox, tenía todos los ingredientes para cocinar el gobierno del cambio que venía pregonando en su campaña: capital político, popularidad, simpatía, la fe y esperanza del pueblo que lo apoyaba así como la expectativa de los países que le manifestaron su apoyo. Pero no supo mezclar las proporciones para hacer el gobierno del cambio, porque nunca había cocinado de altura y los pinches (mozos de cocina) que lo acompañaban en el inicio del sexenio, algunos daban la impresión de que nunca habían comido con tenedor ni cuchara. La consecuencia de la incapacidad fue propiciando desacuerdos, diferendos y enfrentamientos, hasta llegar al punto que hoy nos encontramos. La ineficacia aunada a la ignorancia y la desmedida ambición que se le arrejuntó después de su segunda boda, dio al traste con los buenos augurios y terminó en el desmadre que hoy vivimos. Los tres poderes de la Unión, agarrados del chongo como Niurka, Bobi y Juan Osorio, que cuando menos tienen plena conciencia que están en la farándula y no le ponen crema a sus tacos, citando a Kafka en sus exabruptos. Fox ya pasó a la historia por haber sacado de Los Pinos al PRI, por mandilón, ignorante y rejego como buen ranchero, pero lo más grave es que aparte de dejar la víbora chirriando para el próximo gobierno, el prestigio nacional lo hizo añicos con lo cómico para todos los países que nos observan y que esperan el desenlace del nudo Gordiano que Reyes Taméz (uno de los pinches que perduran), eternamente despistado, por la talla, asegura sólo colaboró con su obtusa actuación, para elaborarlo.  

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