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Política - January 6, 2005

“Estoy esperando matar gente inocente o que me maten”

El padre del soldado Jesús
Alberto Suárez del Solar

Por Renata Cabrales
Fuente: El Pais.com.co

Los fantasmas de la guerra de Vietnam reaparecen en Irak por el elevado número de muertos que hoy supera los tres mil. Organizaciones hispanas y estadounidenses luchan para detener la invasión.

"¡Yo quiero vengarme y cuando pueda voy a matar soldados!", le dijo un joven iraquí de 25 años de edad a Fernando Suárez del Solar, uno de los cientos de padres hispanos que sufrieron el dolor de perder a sus hijos en la guerra de Irak.

Para este mexicano, la muerte de su hijo Jesús Alberto ha sido una de las pérdidas más devastadoras que existen, más aún cuando las causas reales de la muerte no se conocen, o peor, fueron un engaño.

Hasta ahora, la guerra ha dejado más de tres mil muertos, cifra imprecisa que incluye soldados y civiles americanos e iraquíes, y tras ellos, todo el dolor, indignación, provocación y desolación posible en el interior de sus familias.

Sin embargo, pese a que nunca se confirmó la presencia de armas de destrucción masiva en Irak, tampoco la relación de Sadam Hussein con Al Qaeda, y a que Kofi Annan, secretario general de las Naciones Unidas, afirmara recientemente que la invasión era "ilegal", George W. Bush no desaprovecha oportunidad para intentar convencer al mundo de que la 'intervención' era necesaria.

La anterior razón motivó a cientos de familiares de soldados muertos y jóvenes veteranos de la guerra de Irak a conformar grupos en contra de la ocupación iraquí.

Tal es el caso de 'Guerrero Azteca por la Paz', asociación que fundó Fernando Suárez del Solar en marzo de 2003, a raíz de la pérdida de su hijo, aparentemente bajo el 'fuego enemigo'.

"Una de nuestras funciones es ir a escuelas y explicarles a los jóvenes que los reclutadores del Ejército de Estados Unidos no les dicen toda la verdad cuando tratan de motivarlos a que se incorporen a sus filas. Nosotros les aclaramos qué verdades no les cuentan y tratamos de que no ingresen por razones equivocadas", explica Suárez.

Agrega que básicamente los militares emplean dos especies de chantaje: económico y patriótico.

"Los reclutadores van diariamente a las escuelas donde hay una población hispana muy densa y de blancos pobres. Les hacen énfasis en que los padres no tienen mucho dinero y les ofrecen colaboración para continuar sus estudios universitarios", cuenta.

Es así como los jóvenes, en su afán de progresar, acceden a las peticiones de los militares. A su vez, el chantaje patriótico se convierte en un arma cuando les recuerdan "que viven en el país americano, que sus padres son inmigrantes, y que una forma de agradecer todos los favores recibidos es servirle a su nuevo hogar", explica Suárez del Solar.

El haber hecho recapacitar a varios jóvenes que estaban a punto de firmar o que ya habían firmado para entrar al Ejército se ha convertido en uno de los mayores logros de la asociación. "En ocasiones recibo cartas donde me dan las gracias por haberlos ayudado", señala.

Fernando Suárez del Solar, quien se ha convertido en símbolo hispano de la lucha contra la ocupación estadounidense en Irak, ha visitado hasta hoy unas 45 ciudades de Estados Unidos y se ha presentado en 75 escuelas. "También asisto a colegios de clase pudiente donde me he enterado que el reclutador va una vez al mes".

A parte de dictar foros o charlas acerca del tema, este mexicano conforma grupos en cada ciudad o pueblo donde llega. En estos sitios pide la ayuda de psicólogos, terapeutas y personal capacitado para apoyar a las familias que tengan hijos en el Ejército o en la guerra.

'Guerrero Azteca por la Paz' ha realizado peticiones directas a la Casa Blanca, solicitando una reunión formal, abierta a los medios de comunicación, entre el presidente George Bush y las familias de los soldados caídos en la guerra, sin recibir respuesta alguna hasta el momento.

"Bush no ha dado la cara a ninguna familia hispana. Sin embargo, sabemos que estuvo en Londres y se reunió con familiares de soldados ingleses muertos".

De las distintas solicitudes de ayuda que recibe a través de su fundación, también se encuentran las de jóvenes desertores. "Conocemos casos de muchachos que se niegan a regresar y han desertado a Canadá, México o están escondidos aquí mismo. Esta decisión requiere, inclusive, mucho más valor que irse para la guerra", explica.

Gracias a 'Guerrero Azteca' estos soldados reciben asesoría jurídica y acompañamiento durante su caso si deciden entregarse. Tal como sucedió con Camilo Mejía, un soldado nicaragüense que prefirió declararse objetor de conciencia antes que volver a Irak. (Ver nota anexa)

Viaje a la 'verdad'

Fernando Suárez del Solar viajó a Irak en diciembre del año pasado con la intención de conocer el lugar donde su único hijo varón falleció y descubrir las verdaderas causas de su muerte. Asimismo, debía cumplir el deseo de su esposa de colocar un crucifijo en el lugar de su deceso.

"El Gobierno me contó una historia muy diferente a la real. Dijeron que mi hijo había muerto de un balazo en la cabeza por 'fuego enemigo' y me enteré que realmente Jesús falleció porque pisó una bomba de fragmentación americana", recuerda.

Pero estos artefactos son prohibidos por la Convención de Ginebra. Su 'Guerrero Azteca', como le decían por ser soldado y mexicano, agonizó cerca de dos horas para recibir ayuda médica.

La estadía en ese país también le sirvió a Suárez para conversar con jóvenes soldados en las calles de Bagdad. "La inmensa mayoría decía lo mismo: 'No le encuentro sentido a esta guerra, quiero regresar a casa, estoy esperando matar gente inocente o que me maten'. Sólo un soldado me dijo: 'Estoy aquí para defender la paz y seguridad de mi país'".

Durante una semana conversó con cerca de 300 soldados. También intentó hablar con altos mandos militares para que le explicaran cómo ocurrió la muerte de su hijo, pero no aceptaron reunirse con él.

En sus charlas con mujeres y hombres iraquíes pudo percibir que estaban cansados de esperar. Ya les habían quitado al tirano Sadam Hussein y ahora sólo esperaban la ayuda humanitaria, la que, al parecer, todavía no llega definitivamente.

"Desgraciadamente todos los días vemos los resultados. La indignación del pueblo iraquí se convirtió en el mayor peligro para los soldados, la gente ya se cansó y está en las calles combatiendo a los muchachos", expresa Suárez del Solar.

Los fantasmas de la guerra de Vietnam reaparecen en las mentes de los veteranos que viajaron junto a Fernando. El síndrome de impaciencia unido a la guerra de guerrillas contra Estados Unidos tiene mil rostros y su neutralización resulta prácticamente imposible.

Mientras que en diciembre del año pasado la cifra de muertos en Irak alcanzaba los 500 soldados americanos, los veteranos recordaban que en Vietnam fallecieron 397 soldados durante los tres primeros años.

Estando en Irak, Fernando Suárez del Solar conoció a los testigos presenciales del suicidio de un soldado, otro de los males que, al parecer, esconden los altos mandos militares.

"El compañero de ellos se suicidó en la calle, en frente de todos, cuando por error disparó a un niño que jugaba con una pelota. El soldado se asustó cuando escuchó el golpe de la pelota contra la pared, le disparó al niño y le destruyó las piernas. Cuando el joven se dio cuenta de lo que hizo, sacó su pistola y se pegó un tiro en la cabeza".

La familia del soldado recibió la noticia: "Su hijo murió en combate por fuego enemigo".

El 'Guerrero Azteca' le deja una herencia incalculable y una responsabilidad muy grande a su padre.

"Jesús me ayudó a no sentir miedo por lo desconocido y la muerte. Me enseñó el amor porque cuando partió me prometió que iba a luchar porque los niños de Irak y Estados Unidos tuvieran una mejor vida. Gestos de amor y valentía que me dieron fuerza para ir a ese país en plena guerra", dice Suárez del Solar.

Así fue como este hombre pasó de cajero de tienda y repartidor de periódicos a ser una figura prominente en contra de la guerra.

"Jesús, gracias por ser mi hijo y, como dije en tus funerales, nunca te enterramos, sólo te sembramos, porque tú eres la semilla de una nueva generación de jóvenes amantes de la paz y del amor en el mundo", expresa.

Preso por denunciar la guerra

PARA RECORDAR

El próximo 2 de octubre los familiares de soldados caídos y veteranos de la guerra de Irak realizarán en Washington una marcha desde el cementerio Arlington hasta la Casa Blanca.
 
Camilo Mejía, un inmigrante nicaragüense de 29 años de edad, decide escuchar su conciencia después de estar más de ocho años en la reserva y seis meses en la guerra.

"Si bien es cierto que se negó a volver a Irak, una de las razones por las que perdió su libertad fue haber denunciado públicamente esa guerra como ilegal e inmoral", anota su tía Norma Castillo.

Mejía fue condenado a un año de prisión en el Estado de Oklahoma, 1.500 millas separado de su familia, "para hacernos más difícil ir a verlo, para castigarlo aún más", asiente su tía.

Bajo ningún punto de vista, este sargento de infantería puede hablar con la prensa. Le fue completamente prohibido.

"Lo vemos muy sólido en su decisión de ser objetor de conciencia, aun cuando el Ejército le negó su status, diciendo que las razones que aducía eran verdaderas pero políticas".

Camilo Mejía ya esperaba esta respuesta. Sin embargo, en su momento afirmó que "negarle su condición de objetor de conciencia era como si le negaran su condición de ser humano".

Entre tanto, Amnistía Internacional lo adoptó como prisionero de conciencia, aunque Estados Unidos lo condenó en el juicio por desertor.

Sus días en la cárcel transcurren entre libros y clases de español a otros reos. "El está muy bien porque decidió ser un instrumento de paz y no de violencia", cuenta Norma Castillo.

Por su parte, Fernando Suárez del Solar sigue apadrinándolo desde afuera. Estuvo durante todo el proceso y en el juicio, el que consideró totalmente injusto.

Como también lo fue el hecho de que lo retuvieran desde mayo de 2003 en la guerra, fecha en la que legalmente podía retirarse de las filas del Ejército.

Antes de la guerra Camilo vivía con su mamá en Miami, estaba estudiando psicología y sólo le faltaba un semestre para terminar su licenciatura. Aunque pertenecía a la reserva, trabajaba como guardia de seguridad en un hospital para pagar sus estudios.

Camilo no resistió el peso de las supuestas razones de la guerra. Se cansó del engaño, de que no hubiera armas de destrucción masiva, de que no fueran ciertas las relaciones entre Hussein y Al-Qaeda, de ver niños muriendo, mujeres llorando, de haber presenciado injustos allanamientos a viviendas y repugnantes abusos a prisioneros.

"No pudo ser partícipe de una guerra tan inmoral y criminal y dijo: 'Me voy a vivir en paz con mi conciencia'", finaliza su tía.

'Veteranos de Irak contra la guerra'

EN SUS PROPIAS PALABRAS
"En Irak la orden era no dar agua ni comida a los prisioneros. Yo mismo denuncié estas injusticias ante un alto mando y no hicieron nada. Ahora hay jóvenes que se están matando por lo que permitieron": Iván Medina, ex soldado de la guerra de Irak.
 
Iván Medina, de procedencia mexicana y salvadoreña, quien estuvo once meses en el Medio Oriente, cinco de ellos en Irak, fundó junto a siete americanos más, hace apenas mes y medio, la asociación de veteranos más jóvenes que pueda existir en la historia mundial.

La organización, que agrupa hasta el momento a cerca de 40 veteranos de la guerra de Irak, con edades que oscilan entre los 20 y 23 años, trabaja principalmente porque el Gobierno permita el retorno de las tropas a sus hogares y cumpla con las promesas de ayudarlos económica y moralmente.

"Tenemos muchos problemas, la mayoría de soldados estamos afectados psicológicamente, vivimos recordando la guerra. Conozco entre cinco y diez casos de familias que han pasado por el suicidio de su hijo", cuenta Iván, quien además tendrá que sobrevivir a la muerte de su hermano gemelo Irving, que pereció en la guerra.

Las leyes militares no permiten que dos hermanos estén en el mismo campo bélico, sin embargo, ese no fue su caso. "Siento enojo porque si un soldado hace algo equivocado en las Fuerzas Armadas, le castigan duramente y le hacen la vida imposible, pero si ellos son los que cometen una ilegalidad tratan en cubrirlo todo".

'Veteranos de Irak contra la guerra' también trabaja para que el Gobierno cumpla con la reconstrucción de Irak. "No podemos dejar ese país como está, lo destruimos todo y necesitamos ayudarles pero no con tropas", dice Medina.

De la organización también hacen parte soldados que todavía están combatiendo. Se comunican con ellos por medio de correos electrónicos y cartas. "Nos recalcan que trabajemos duro por su regreso. No quieren estar más allá porque Bush no les ha dado una verdadera razón para morir en Irak", señala.

Entre las funciones que debía cumplir Iván Medina en la guerra, se encontraba el asistir a un sacerdote, trabajo que le permitió acompañar a los soldados en sus últimos minutos de vida. "Me contaban historias de todo lo que vieron, de las injusticias que cometieron con ellos. Los superiores no hicieron lo mejor para protegerlos ya que sólo les interesaba obtener un mayor rango".

Aunque le dijeron que nunca estaría en combate, la realidad es que Iván siempre estuvo bajo fuego, peor aún, hacía parte de una unidad en la que el tiempo de vida sólo alcanza los cinco minutos.

De los casos que llegan a la asociación se repiten continuamente la demora del Gobierno para pagar el dinero que por vía legal deben dar a las familias de un soldado muerto. Además, pueden pasar varios meses antes de que les entreguen sus pertenencias.

El abuso a prisioneros iraquíes fue otra de las escenas que debió soportar. Para Iván los atropellos empezaron antes de Abu Ghraib, la siniestra prisión situada al oeste de Bagdad.

"La orden era no dar agua ni comida. Deteníamos a alguien porque estaba robando algo de Sadam y le pegaban muy duro. Pudieron detener los abusos y dejaron que avanzaran. Yo mismo denuncié estas injusticias ante un alto mando y no hicieron nada. Ahora hay jóvenes que se están matando por lo que permitieron", expresa.

"Siguen cometiendo muchas injusticias, después de que fallece el soldado deportan a los familiares a sus países de origen. Conozco el caso del soldado que testificó a favor de Camilo Mejía y días después del juicio deportaron a su esposa", cuenta.

Todo parece indicar que George Bush quiere callar a las familias que están hablando en contra de la guerra. Sin embargo, Iván considera que serán precisamente las familias, unidas a los veteranos, las que lograrán que el curso de la historia cambie.

 

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