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Espectáculos - November 21, 2004

Monumental triunfo de “Chente” en Miami y multa por cantar más tiempo

Vicente Fernández

 Notimex

Miami, Florida, EU.- 21 de noviembre de 2004.- Entre bromas en torno a la producción del nuevo álbum de Luis Miguel y una multa de 30 mil dólares, Vicente Fernández realizó un concierto en la "Arena American Airlines" de esta ciudad ante más de cinco mil personas.

En el marco de la celebración del 94 aniversario de la Revolución mexicana, Fernández bromeó con el nuevo material de mariachi de Luis Miguel, al interpretar la melodía "De qué manera te olvido", que su paisano incluyó en su nuevo álbum "México en la piel".

El cantante vernáculo dijo que "a ver si ahora que grabó Luis Miguel esta canción, logra pegar", al referirse a la melodía que Fernández convirtió en un éxito hace dos décadas.

El nuevo disco de Luis Miguel, que ha vendido más de 800 mil copias en una semana, contiene otros clásicos rancheros mexicanos como "Que seas feliz", "Motivos", "Entrega total", "Cruz de olvido", "Paloma querida", "Un mundo raro" y "Cielo rojo", algunos popularizados por Fernández.

Máximo exponente del espíritu romántico, bravío y pícaro de la canción ranchera, Vicente Fernández deleitó a las más de cinco mil personas que asistieron a su concierto en la Arena American Airlines.

Con su potente voz, dominio escénico y carisma, Fernández encabezó una "fiesta" en la cual miles de sus paisanos sirvieron de "anfitriones" para el resto de latinoamericanos, sobre todo colombianos, congregados en el recinto.

Acompañado por el mariachi Juvenil Azteca, el astro de 66 años de edad, originario de Huentitán, Jalisco, cumplió su tradicional promesa de no dejar de cantar mientras le aplaudieran "para desquitar lo que pagaron".

Vestido con un traje charro en color crema, Fernández cantó de manera ininterrumpida durante tres horas, ofreciendo decenas de sus hits y varios temas de su nuevo álbum "Se me hizo tarde la vida".

Con una escenografía que semejaba detalles de una hacienda, y tres pantallas gigantes, el recital arrancó con sus añejos éxitos Si acaso vuelves, De un rancho a otro y Sublimes mujeres, a los cuales siguieron "Gema", y "Se me hizo tarde la vida".

"Chente" lució su aún magnífica voz en las melancólicas "Chapala", "Mujeres divinas", "Ya me voy para siempre", "Las llaves de mi alma", "La misma", y "Me está esperando María", que fueron coreadas por el público.

Mientras interpretaba "Nos estorbó la ropa" le lanzó el moño de su traje a una admiradora sentada en primera fila, y al ver la respuesta destacó que "con ese ánimo, quién se cansa de cantar".

Luego ofreció "Lástima que seas ajena", "Qué de raro tiene", y "Acá entre nos", parcialmente a capela, obteniendo una ovación de gritos bravíos que lo emocionó. "Esos aplausos que me brindan son mi vida".

Después de los temas "Perdón", "Tu camino y el mío" y "Cruz de olvido", Fernández pidió el mayor aplauso para el mariachi de 12 integrantes, antes de deleitar con el sentimiento que imprimió a "Ella", de José Alfredo Jiménez, a quien calificó como "el mejor compositor que ha parido México".

Enseguida entonó "La ley del monte" -que bailaron cientos de admiradores en el piso de la Arena-, "No me quieras tanto", "El rey", "Si me dejas no me olvides", y la festiva "Polvorete".

Orgullosos y emocionados, ondeando banderas de su patria sus paisanos -algunos llegados de diversas partes de Florida- guiaron al resto del publico cuando el ídolo que ha vendido decenas de millones de discos ofreció "México lindo y querido" uniendo en su cuello estandartes de México y Colombia.

En la melodía "El andariego" tocó el turno de lucirse al requintista Enrique Cortez.

Sentado en una silla, con los codos apoyados en una mesa, Fernández cantó "Que seas feliz", "La que se fue", y "De qué manera te olvido", antes de la cual rindió homenaje a la memoria de Federico Méndez, el compositor que fuera su director artístico hasta su muerte, hace 16 años.

Durante su presentación, el astro mexicano se permitió el lujo de fumar varios cigarrillos y beber sorbos de un líquido que parecía brandy.

Fernández también entonó "Bohemio", "El último trago", "Hermoso cariño" y "Los mandados", que hace décadas se convirtió en una especie de himno para los indocumentados latinoamericanos residentes en Estados Unidos.

"¿No han llenado?", preguntó antes de informar que por haber excedido el tiempo máximo de actuación para un artista en la Arena se haría acreedor a una multa personal de 30 mil dólares.

Como la sanción económica es igual si el exceso de tiempo es un minuto o una hora, Fernández continuó su repertorio con "Motivos", "No me sé rajar", "El hijo del pueblo" y "Por tu maldito amor". Para complacer a uno de sus admiradores entonó "El caballo blanco" aún sin recordar la letra.

Después de "Ni en defensa propia", explicó que hace años actuaba en el teatro Blanquita del Distrito Federal, en México cuando le avisaron que había muerto su padre, ésto como preámbulo para el tema "Mi viejo", que cantó en parte a través del celular de una fanática.

Enseguida, toda la arena se puso de pie para acompañarlo en su emblemático "Volver, volver" y, complacidos, público y artista se despidieron bajo los acordes de "Las golondrinas".

 

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