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Buenas Noticias - November 21, 2004

“La Ferrería”, un sitio de singular importancia

Vista panorámica del lugar

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Ciudad de México. 12 de noviembre del 2004. "La Ferrería" es una zona arqueológica ubicada en el municipio de Durango, a siete kilómetros de la capital del mismo estado, que debe su nombre al establecimiento de una fundidora durante el siglo XIX, la cual aprovechó el material de la región hasta 1893, año en que sus instalaciones fueron cerradas.

Según el investigador del INAH-Chihuahua, Arturo Guevara Sánchez, el sitio arqueológico es desde hace once años el punto de mayor atención del Centro INAH en la entidad, organismo que realiza tareas de investigación y conservación en sus numerosos vestigios prehispánicos.

El también autor del texto “Ferrería, conservación y estudio del centro arqueológico”, realizó su investigación sobre el sitio en 2002, antiguamente llamado "Piedras Azules", situado históricamente en un rango que comprende del año 875 al 1400 de nuestra era.

Indica en su texto que los primeros vestigios de los que se tuvo noticia sobre el sitio son las estructuras arqueológicas que asomaban de los sedimentos del cerro, pues se podían ver líneas de piedras. El investigador Alden J. Mason, quien realizara uno de los primeros recorridos por el estado de Durango durante la década de los años cuarenta, da referencia de grandes muros asociados a tepalcates, entre los que podían reconocerse vestigios de la cultura de chalchihuites. Así, en las cercanías del poblado pueden verse los restos de un asentamiento indígena que debió ser el antecedente prehispánico de la ciudad del estado de Durango.

Se ha podido precisar, a partir de investigaciones realizadas por arqueólogos, antropólogos y personal del Centro INAH-Durango, que La Ferrería ocupa un área aproximada de 52 hectáreas, las cuales corresponden casi totalmente a la superficie de un pequeño collado, denominado por algunos investigadores como el Cerro de Ayala.

En este lugar se encuentran numerosas plataformas para vivienda que se localizan sobre todo en las partes bajas y media del talud. Además, en la parte alta o acrópolis, se puede apreciar una serie de estructuras asociadas al culto. Se dice que estos vestigios formaron el centro ceremonial de una sociedad muy amplia y que indudablemente excedía los límites del asentamiento que se presume fue ocupado y abandonado mucho tiempo antes de la invasión española.

En el área, donde se ubican las estructuras ceremoniales, existe un desnivel aproximado de 40 metros por arriba de los terrenos inmediatos, y hacia el lado norte está el talud donde se encuentra la mayor parte de las plataformas habitacionales, desde donde se aprecia una magnífica vista del Valle de la Guadiana; mientras que hacia el lado sur se observa un acantilado en el que puede apreciarse una cueva y que debió ser también un centro dedicado al culto.

De acuerdo con informes de Arturo Guevara Sánchez, se han realizado trabajos de tipo paleobotánico y de paleozoología, efectuados por Aurora Montúfar y por la bióloga Norma Valentín, respectivamente. Asimismo, dijo que se han registrado todas las características de La Ferrería: su arte rupestre, cerámica; vidrio, figurillas, esculturas en miniatura, material lítico y objetos de metal localizados en la zona, entre otros hallazgos prehispánicos.

De esta manera, señaló que una ardua revisión del área y de los hallazgos antiguos permite concluir que se trata de un sitio de particular importancia para la historia cultural e identidad del país, cuyos datos se encuentran recopilados en el libro de su autoría.

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